El Atlético de Madrid ganó la Europa League... ufff. Cuando creía que lo había visto todo en el fútbol.
En realidad, los colchoneros eran los grandes favoritos. El Fulham eliminó a equipos muy conocidos en las etapas previas, pero no deja de ser un equipo modesto.
Eso lo demostró en el partido. Hizo un gol tras una gran jugada de Zoltan Gera y un gran remate de Davies, pero en el resto del juego se dedicó a defenderse con poca ambición y limitados recursos futbolísticos.
Los cambios disminuyeron al equipo. No fue culpa del técnico Hodgson, porque en el caso de Zamora se fue por lesión. Pero Dempsey y Nevland entraron muy tibios.
El Atlético, por lo tanto, llevó el peso del partido. Pero conforme a la leyenda del Pupas, lo hizo sufriendo. Fueron casi 115 minutos de centro tras centro que sólo encontraban la cabeza del gigantón Hangeland o las manos de Mark Schwarzer.
Increíble, pues la fortaleza de los delanteros del "Aleti" son la explosividad, el juego raso y al toque. Especialmente, Sergio Agüero (1,72 m) al cual buscaron siempre arriba contra Hangeland (1,95 m). Mal, mal.
Pero la delantera del club colchonero es genial. Dos buenas jugadas de Agüero terminaron con la definición del siempre efectivo Diego Forlán. Partidazo del uruguayo, que debería mostrar más dicho nivel en la selección. Sería su consagración definitiva en el planeta fútbol.
El Atlético sufrió más de lo necesario. Pero ganó y está a tiro de lograr el doblete, pues debe jugar la final de la Copa del Rey contra el Sevilla.
Al final, el club de Manzanares tendrá (a no ser que suceda un milagro con Valladolid) más títulos en una temporada que su enconado rival desde 1996.
Por eso, el "Pupas" es lo que es. Todo lo hace sufriendo, pero la leyenda sigue vigente. Por eso, hijo, somos del Atleti...

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