El Inter confirmó hoy una campeonización que había labrado desde aquel 1-0 en Stamford Bridge. Desde ahí este Inter tenía aroma a campeón. Semanas después los italianos eliminan al Barcelona, afirmándose como el gran merecedor de este torneo.
Hoy sólo fue la cereza del pastel. Hoy el Inter terminó lo iniciado en febrero al derrotar al ineficiente Bayern 2-0 en Madrid.
Desde el principio era lógico pensar en que el Inter era más equipo. Hoy los grandes pilares del conjunto lo confirmaron. Julio César volando para amargarle la vida a Robben. Zanetti como el líder. Lucio y Samuel incomodando al rival, al menos. Cambiasso (partidazo) dando el equilibrio. Eto'o en una función táctica especial. Sneijder como catalizador del ataque.
Párrafo aparte para Diego Milito. Jugadorazo el argentino. Hoy se lució en su función de pivot. Con dificultad perdió balones (si es que los perdió). Trajo de allá para acá a Van Buyten y a Demichelis.
Milito, de los que entraron a cancha, fue el más valioso de la Champions para el Inter. Poca gente recuerda, pero él participó en los dos goles para derrotar al Chelsea en Milan. Marcó el valioso gol para derrotar al incómodo CSKA. Y cómo no, tuvo injerencia en los 3 goles (anotando uno) para derrotar al Barcelona en suelo italiano.
Contra el Bayern estuvo soberbio. Peleando balones por arriba, por abajo. Asistiendo en la marca. Dando pases de cara a gol. Pero sobre todo, iniciando y culminando algunas jugadas importantes (léase los dos goles). Aplausos para él.
Pero quizás el jugador más impotante del Inter no tocó ningún balón. Sí, el más valioso del Inter fue su director técnico. El especial. José Mourinho.
El portugués leyó de forma excelente todas las series que llevaron al Inter hasta acá. Le robó el balón y la iniciativa al Chelsea en Londres. Le bajó el ritmo y el ímpetu al CSKA en Moscú. Le cerró los caminos de gol al Barcelona en España.
En Madrid el partido estaba complicado hasta la genialidad de Milito a los 37 minutos. Luego los cambios y la férrea defensa le dieron estabilidad al Inter hasta el segundo gol. A partir de ahí todo fue más fácil.
A todo esto, el Bayern... hizo mucho con llegar a esta final. No fue mejor equipo que la Fiorentina ni tampoco superó al Manchester United. Sólo hizo más goles de visitante. Se aprovechó de un Lyon poco inspirado y agotado mentalmente. Hoy demostró sus verdaderos colores; un equipo embotado, sin variantes, poco profundo, enredado defensivamente y súper dependiente de las individualidades de Robben y Olic, que hoy no apareció.
Lo demás fue fiesta para el Inter. Fiesta ciertamente opacada por el anuncio oficial de la partida del especial. Al respecto, me queda decir que el portugués pudo haber esperado un poco más. No sé, digo yo, sus jugadores de seguro estaban destapando champaña en el camerino y festejando esta gesta, mientras él anuncia su destino con nombres y apellidos.
No es justo para un grupo que, guiado por él, ganó todos los torneos en liza. Pero al final mi opinión le es tan importante al portugués como un consejo de Paris Hilton o Stephen Hawking. Para Mourinho la hipocresía y las dudas simplemente no existen.
Pero por ahora sólo queda festejar en el lado neroazzurro de la capital de la moda. Un festejo que empezó en Londres, pasó por el frío de Moscú, hizo parada en los aspersores del Camp Nou y sólo se terminó de confirmar hoy...
El Inter, al fin y al cabo, es el justo ganador de la Champions y del triplete. Y todo empezó desde febrero.

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